PRECAUCIÓN: El consumo de este producto produce adicción y desengaño!
EMBRIÁGUENSE
Hay que estar ebrio siempre. Todo reside en eso: ésta es la única cuestión. Para no sentir el horrible peso del Tiempo que nos rompe las espaldas y nos hace inclinar hacia la tierra, hay que embriagarse sin descanso.
Pero, ¿de qué? De vino, de poesía o de virtud, como mejor les parezca. Pero embriáguense.
Y si a veces, sobre las gradas de un palacio, sobre la verde hierba de una zanja, en la soledad huraña de su cuarto, la ebriedad ya atenuada o desaparecida ustedes se despiertan pregunten al viento, a la ola, a la estrella, al pájaro, al reloj, a todo lo que huye, a todo lo que gime, a todo lo que rueda, a todo lo que canta, a todo lo que habla, pregúntenle qué hora es; y el viento, la ola, la estrella, el pájaro, el reloj, contestarán:
“¡Es hora de embriagarse!"
Para no ser los esclavos martirizados del Tiempo, ¡embriáguense, embriáguense sin cesar! De vino, de poesía o de virtud, como mejor les parezca.
Lo haremos tú y yo,
nosotros lo haremos,
tomemos la arcilla
para el hombre nuevo.
Su sangre vendrá
de todas las sangres,
borrando los siglos
del miedo y del hambre.
Por brazo, un fusil;
por luz, la mirada,
y junto a la idea
una bala asomada.
Y donde el amor,
un grito escondido,
millones de oídos
serán receptivos.
Su grito será
de guerra y victoria,
como un tableteo
que anuncia la gloria.
Y por corazón
a ese hombre daremos
el del guerrillero
que todos sabemos.
Lo haremos tú y yo
(por brazo, un fusil),
nosotros lo haremos
(por luz, la mirada);
tomemos la arcilla:
es de madrugada.